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A partir de hoy me puedes follar tantas veces al día como te salga de los cojones. -Sólo una vez al día, papá, si mantienes tu promesa de hacerme tres mamadas diarias. Qué padre más lindo tengo, joder, el mejor padre del mundo. A estas alturas ya no sé cómo decirte lo mucho que te quiero –y me besó otra vez. Y sus manos no descansaban y no dejaban de tocarme, algo a lo que ya me había acostumbrado. Pero no era consciente entonces de que el incesto era desde entonces el placer sexual que Julio prefería y que ahora él sólo quería tener sexo con su padre y su corazoncito tan valiente estaba estallando. Tan calientes estábamos que nos corrimos antes de que terminara aquella peli. La vimos entera y Julio buscó ahora una donde fuera un viejo el que se follara a un joven y me preguntó si yo ya me había pajeado pensando que me follaba a mi niño. -Aún no lo he hecho Julio. Es que izmit escort bayan no creo que me de placer. Yo sólo quiero tener tu bonita polla en el culo, no al revés. -Yo creo que te gustaría masturbarte pensando que me follas, papá. Hazlo. O eso o voy a pensar que no tengo un culo bonito después de todo. Le aseguré que tenía el culo más bonito del mundo y allí seguimos pajeándonos por segunda vez, comentando ambos lo bonito que era el incesto y Julio repitiéndome que tendría más sexo con tías si tenía ocasión pero que entretanto quería tener sexo conmigo y que el sí se masturbaba ya pensando que yo me lo follaba. No le objeté nada: que los deseos sexuales de mi hijo fueran los que fuesen, su padre nunca iba a censurarlo. Pero una vez más me dije que tenía un niño realmente valiente, capaz ya de masturbarse pensando en ser follado por su padre. Al poco tiempo nos corrimos otra vez y después de esta segunda corrida lo dejé allí masturbándose tranquilo hasta la hora de la cena. Una hora después lo vi llegar de nuevo desnudo y empalmado, tal como estaba yo. Ahora eran macarrones y nada más sentarnos y sabiendo ambos lo que queríamos agarramos nuestras respectivas pollas y comenzamos a pajearnos. Esta vez Julio me dijo que quería resistir más en la mamada que en la paja y tardó sólo diez minutos en correrse. Sin pausa y mientras seguía comiendo, me puse otra vez en el suelo a hacerle la prometida tercera mamada de hoy. Mientras seguía deleitándome en el maravilloso sabor de su polla sudada, Julio me masturbaba y me metía mano. Fue la mamada más larga que recuerdo haberle hecho a mi niño, nada menos que 42 minutos, y así quería chupársela siempre, largas mamadas mientras con el rabillo del ojo miraba su preciosa cara de placer y lo oía gemir, y me ponía izmit eve gelen escort más cachondo con su perfume. Y por supuesto al notar su semen en la boca, me corrí por última vez ese día. -Puesto que mi padre se pone cachondo con mi olor, me meteré hoy en la cama sin ducharme. Ya no sé qué hacer para darte placer papá, Rafa, tío bueno. Pero si desnudo y sudado te gusta más, haré lo que sea por el placer de tu bonita polla. Bésame, papá, amigo mío –y nos besamos apasionadamente ya sin miedos porque lentamente fui tomando la decisión de no coartar nada que él pudiera sentir y sabiendo que le iba a permitir siempre ser tan gay como quisiera ser. La paja que me hice esa noche en mi cuarto fue especial recordando todo el tiempo el nabo de Julio dándome por el culo. Quería que me follara al menos una vez al día. Por la mañana me tuve que hacer otra paja en el desayuno, imaginándome a mi niño ahora en su cuarto desnudo y sudado. Apuré el café y me corrí y de nuevo en pelota me fui a la habitación de Julio. Al entrar noté que afortunadamente todo el cuarto olía a mi niño. Nunca había tenido la polla más empalmada en mi vida. De nuevo dormía sin sábanas así que me acerqué a él y antes que nada comencé a pajearme oliéndole los cojones, luego la polla. Antes de metérmela en la boca tenía que olerle también los pies y más tarde me llevé dos minutos ya sin pudor oliéndole los sobacos. Tras convencerme de lo bien que olía mi niño me la metí en la boca otra vez. -Buenos días, Rafa –me dijo-. Quiero llamarte así, por tu nombre, como se llama a los mejores amigos. Su ternura mientras le chupaba la polla me hizo llorar. Realmente mi niño era un gigante que me seguía sorprendiendo. -Llámame como quieras, tío bueno. No sé cómo izmit otele gelen escort agradecerte lo bien que me siento contigo. -Y yo contigo, papá. Que un hijo tenga cada día más deseos incestuosos es algo que ningún padre entendería –y nuevamente comenzó a masturbarme-, me siento cada día más gay y es un verdadero placer sentirse así y que mi propio padre me deje jugar con su polla una y otra vez. -Diviértete como quieras, Julio, y siente lo que quieras, sentimientos gay, incestuosos, cualquier cosa que tu corazón esté sintiendo. No era consciente entonces pero creo que fue justo la mañana de ese jueves mientras le chupaba la polla una vez más en su cuarto, que comencé de verdad a enamorarme. Mi corazón era consciente, aún no mi mente, de que jamás encontraría a alguien como mi Julio. A los 16 minutos se corrió, me corrí yo tras él, nos besamos y me dijo que ahora sí se daría una ducha. Era una lástima para mí que mi niño perdiera su maravilloso olor que tan caliente me había puesto durante esta cuarta mamada despertador. Pero supe que Julio olería más veces así para darme placer. En todo eso pensaba mientras terminaba de preparar su desayuno. Al final volvió y tras prepararse las tostadas me dijo que nos masturbáramos de nuevo, que una paja mutua en el desayuno era necesaria para él antes de irse a la facultad. Me dijo que hoy casi no tenía clase pero que volvería a casa sudado porque había quedado con su amigo Mario Lanza para correr por el campo. Saber que volvería a casa como ayer, chorreando sudor, me puso a mil y me corrí. Medio minuto más masturbándolo y se corrió otra vez. Me besó, se vistió y se fue. Tras mi trabajo, volví a esperarlo en pelota a que regresara para el almuerzo, hoy albóndigas. Efectivamente llegó completamente sudado, más que ayer y oliendo más que ayer y me dijo que se iba a quitar la ropa. Una vez que contemplé de nuevo a ese tío bueno en pelota, le pedí que me follara, pero él se sentó a mi lado y me dijo que primero me tenía que contar una historia, la historia de cómo había pasado él la mañana.

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